Solo quedan dos palabras
de infinito suspendidas,
tejiendo a ojo cada uno de los hilos
que escaparon del tapiz.
Los gestos en la cara
la lija y la seda,
Cada una de las puntadas
de Aracne y Atenea.
Detonantes y explosivos,
Huecas bombas de racimo
Cítrico aroma en la yugular
El tiempo...
la relatividad.
Las ganas y el hambre,
las formas y el dimorfismo.
Ve frenando,
ve dejándote llevar.
Solo quedan dos palabras
Y aguanta estoico las punzadas
Cada una de las puntadas
Cada golpe de psicosis,
cada Little Heart Attack*
Se acabaron las terapias
Tiempo muerto en la partida.
Guarden los tickets de vuelta,
el paciente no respira.
Justifica cada una
de sus idas y venidas.
Cambia de opinión, al menos
15.000 veces al día.
Se duerme en la escala de Glasgow,
deja de nuevo la luz encendida.
Solo quedan dos palabras,
y el asunto se complica,
yace, esperando antídoto,
el letargo no termina.
Deseaba la narcosis,
El sopor, la mezcalina.
Solo quedan dos palabras,
y el paciente no respira.
*Título del segundo álbum del grupo Toledano "The Sunday Drivers"
viernes, 13 de abril de 2012
martes, 31 de enero de 2012
Sinapse
Espertas,
perdido nun dos amplos tempos deste limitado espacio,
e tornas en ti para ollar o outro lado da cama,
esa parte baleira, inerte, enxebre e castiza.
Fas un mínimo esforzo,
pero o frío non permite sumir o teu rostro
nin tan sequera para retirar as lepas dos teus ollos...
dos meus ollos,
do noso ollar.
O frío e a humidade penetran nos ósos,
no cerebro e nas ideas,
permutando e voltando en si intermitentemente,
creando e desfacendo conexións neuronais
ó antollo de deus sabe quén.
Pasarán os anos,
cambiarán as modas,
virán outras guerras,
cambiarán as crises,
pagarán os mesmos*
e continuaremos sen saber
cal é o segredo vernáculo e inherente deste lugar.
É de extrema importancia que o circuíto se realimente,
que coidemo-lo xermolo,
que medre,
se faga grande e logo...
bote a voar polo mundo,
coñecendo o verdadeiro, orixinal, preciso e último
sabor da palabra LIBERDADE.
E poder voltar ó lar,
canso e esgotado,
espido e nu,
pero tranquilo, fortalecido, recio, vigoroso, satisfeito e saciado.
*Versos adaptados de Jorge Drexler na canción "Hermana duda" incluída no seu disco "12 segundos de oscuridad"
perdido nun dos amplos tempos deste limitado espacio,
e tornas en ti para ollar o outro lado da cama,
esa parte baleira, inerte, enxebre e castiza.
Fas un mínimo esforzo,
pero o frío non permite sumir o teu rostro
nin tan sequera para retirar as lepas dos teus ollos...
dos meus ollos,
do noso ollar.
O frío e a humidade penetran nos ósos,
no cerebro e nas ideas,
permutando e voltando en si intermitentemente,
creando e desfacendo conexións neuronais
ó antollo de deus sabe quén.
Pasarán os anos,
cambiarán as modas,
virán outras guerras,
cambiarán as crises,
pagarán os mesmos*
e continuaremos sen saber
cal é o segredo vernáculo e inherente deste lugar.
É de extrema importancia que o circuíto se realimente,
que coidemo-lo xermolo,
que medre,
se faga grande e logo...
bote a voar polo mundo,
coñecendo o verdadeiro, orixinal, preciso e último
sabor da palabra LIBERDADE.
E poder voltar ó lar,
canso e esgotado,
espido e nu,
pero tranquilo, fortalecido, recio, vigoroso, satisfeito e saciado.
*Versos adaptados de Jorge Drexler na canción "Hermana duda" incluída no seu disco "12 segundos de oscuridad"
jueves, 29 de diciembre de 2011
Muérdeme
Muérdeme la oreja,
susúrrame a la vez.
Sonríe, y cómete con la mirada
cada pixel de mis ojos verde-azules.
Cógeme de la mano
toca palma y dedos
mientras yo acaricio cada palmo
de tu cuerpo de napalm.
Túmbate a mi lado.
Di que solo ha sido un instinto
y bésame en la frente.
Escoge darme la espalda,
o plantar cara
Cuéntame lo mal que van las cosas
Recuesta tu cabeza sobre mi torso,
impregna de olores mi hogar
y deja olvidada tu ropa en mi cuarto
Pero no permitas
que se acabe el viaje,
no hay delito que pagar,
no hay precio ni crimen ni condena,
no hay ataque al corazón.
Mientras no se rocen nuestros labios
no habrá pecado,
pero sí deseo, apetito… pasión.
susúrrame a la vez.
Sonríe, y cómete con la mirada
cada pixel de mis ojos verde-azules.
Cógeme de la mano
toca palma y dedos
mientras yo acaricio cada palmo
de tu cuerpo de napalm.
Túmbate a mi lado.
Di que solo ha sido un instinto
y bésame en la frente.
Escoge darme la espalda,
o plantar cara
Cuéntame lo mal que van las cosas
Recuesta tu cabeza sobre mi torso,
impregna de olores mi hogar
y deja olvidada tu ropa en mi cuarto
Pero no permitas
que se acabe el viaje,
no hay delito que pagar,
no hay precio ni crimen ni condena,
no hay ataque al corazón.
Mientras no se rocen nuestros labios
no habrá pecado,
pero sí deseo, apetito… pasión.
martes, 29 de noviembre de 2011
4 Estaciones: Invierno
Crepitan
autobuses humeantes y hojas secas,
dejando a los árboles
desnudos y despoblados,
colmando la insalubridad de aceras y calles adyacentes
mal asfaltadas por años de romo bisturí
y aglomerante de bajo coste.
Se avergüenzan, antes en el tiempo,
las farolas de la espina dorsal del universo,
y todo adquiere un color azul oscuro
mezclado con agua de nieve.
Precipitan y renacen las moléculas.
Leña consumiéndose
y olor a castañas en el casco antiguo.
Los coches y el aguacero,
La escarcha y las alcantarillas rebosantes,
Las bufandas y los gorros de lana.
Las narices rojas y congeladas,
y las manos engalanadas con guantes poblados de motivos navideños.
Chimeneas y calefacciones,
templando casas impregnadas por el olor
a café y tostadas recién hechas...
Tardes de domingo de película, sofá y manta.
Cabalgatas, comidas familiares, reuniones,
Asuntos pendientes, cantautores anglosajones,
compras y centros comerciales,
chocolate caliente,
pistas de hielo y esquí alpino,
pilas de apuntes y exámenes infumables,
las 12 campanadas y el cava catalán,
las primeras promesas y los últimos desenfados.
Cuentas en números rojos y pagas extra,
Adornos navideños y paseos interminables...
Todo parece ir más despacio cuando hace frío.
Cariño, déjame decirte algo que tú no sabes...
autobuses humeantes y hojas secas,
dejando a los árboles
desnudos y despoblados,
colmando la insalubridad de aceras y calles adyacentes
mal asfaltadas por años de romo bisturí
y aglomerante de bajo coste.
Se avergüenzan, antes en el tiempo,
las farolas de la espina dorsal del universo,
y todo adquiere un color azul oscuro
mezclado con agua de nieve.
Precipitan y renacen las moléculas.
Leña consumiéndose
y olor a castañas en el casco antiguo.
Los coches y el aguacero,
La escarcha y las alcantarillas rebosantes,
Las bufandas y los gorros de lana.
Las narices rojas y congeladas,
y las manos engalanadas con guantes poblados de motivos navideños.
Chimeneas y calefacciones,
templando casas impregnadas por el olor
a café y tostadas recién hechas...
Tardes de domingo de película, sofá y manta.
Cabalgatas, comidas familiares, reuniones,
Asuntos pendientes, cantautores anglosajones,
compras y centros comerciales,
chocolate caliente,
pistas de hielo y esquí alpino,
pilas de apuntes y exámenes infumables,
las 12 campanadas y el cava catalán,
las primeras promesas y los últimos desenfados.
Cuentas en números rojos y pagas extra,
Adornos navideños y paseos interminables...
Todo parece ir más despacio cuando hace frío.
Cariño, déjame decirte algo que tú no sabes...
viernes, 30 de septiembre de 2011
Te imaginaba conmigo
Yo lo que quiero es que nos entendamos.
Que el mensaje codificado se deje descifrar con sutileza.
Hace unas horas
Te imaginaba conmigo
Te imaginaba en aquella habitación
Revolviendo mis libros y mis discos
Derramando café sobre el edredón
Y contándome acerca de tus planes.
Todavía con cara de sueño
Y con tu mala leche mañanera.
Te imaginaba conmigo pero sin estarlo
Es más sincero cuando no hay contrato que firmar.
Te imaginaba conmigo y precisamente eso me producía vértigo y mareos
Con el vaivén de este tio vivo,
transformado en fiesta de vuelta a la universidad.
Te imaginaba conmigo,
Y con el dolido violín de "Jesus, etc"
Llenando el teatro principal...
Puede que solo quede polvo en el aire.
Pero eso no es lo que merezco,
Ni lo que nos merecemos.
Nos debemos mucho más que un vals en el salón, mientras las luces, lentamente, se apagan.
Que el mensaje codificado se deje descifrar con sutileza.
Hace unas horas
Te imaginaba conmigo
Te imaginaba en aquella habitación
Revolviendo mis libros y mis discos
Derramando café sobre el edredón
Y contándome acerca de tus planes.
Todavía con cara de sueño
Y con tu mala leche mañanera.
Te imaginaba conmigo pero sin estarlo
Es más sincero cuando no hay contrato que firmar.
Te imaginaba conmigo y precisamente eso me producía vértigo y mareos
Con el vaivén de este tio vivo,
transformado en fiesta de vuelta a la universidad.
Te imaginaba conmigo,
Y con el dolido violín de "Jesus, etc"
Llenando el teatro principal...
Puede que solo quede polvo en el aire.
Pero eso no es lo que merezco,
Ni lo que nos merecemos.
Nos debemos mucho más que un vals en el salón, mientras las luces, lentamente, se apagan.
lunes, 26 de septiembre de 2011
Funme
Funme...
Funme pra voltar.
Funme pra poder botar en falta as túas verbas
dicíndome que todo vai ir ben.
Funme pra un lugar
onde o ceo arde polas noites.
Cunha cor vermello distorsión,
e as badaladas marcan o pulso de cada canción
que apaixoadamente bailan
damas e cabaleiros engalanados
No máis profundo dos meus miolos,
facendo máis livián cada paso e cada pedra do camiño.
Funme e non por compromiso.
Funme máis ben por preguiza.
Por curarme desta preguiza cobarde e insá que me ata cada mañá á almofada,
Que me ataca no crepúsculo
E fai asomar barriga entre peito e entreperna.
Funme... e xa devezo por voltar.
Funme pra ver se son capaz
de recordar e desfiañar
o que en certo momento foi algo natural.
Funme... e xa estou tornando.
Estou retornando en min,
Xa son capaz de facerme unha vaga idea
do que era aquilo que antes che dicía,
que antes che facía,
que noutro tempo nos achegabamos,
e co que conseguiamos arranxar o mundo.
Funme porque,
de cando en cando,
a maxia necesita doutros polvos
e dunha nova chisteira,
e dunha nova palabra máxica
Para deixar abraiados a todos os espectadores,
que agardan intranquilos nas súas butacas o incomparable, indefectible e intratable Gran Truco Final.
Funme pra voltar.
Funme pra poder botar en falta as túas verbas
dicíndome que todo vai ir ben.
Funme pra un lugar
onde o ceo arde polas noites.
Cunha cor vermello distorsión,
e as badaladas marcan o pulso de cada canción
que apaixoadamente bailan
damas e cabaleiros engalanados
No máis profundo dos meus miolos,
facendo máis livián cada paso e cada pedra do camiño.
Funme e non por compromiso.
Funme máis ben por preguiza.
Por curarme desta preguiza cobarde e insá que me ata cada mañá á almofada,
Que me ataca no crepúsculo
E fai asomar barriga entre peito e entreperna.
Funme... e xa devezo por voltar.
Funme pra ver se son capaz
de recordar e desfiañar
o que en certo momento foi algo natural.
Funme... e xa estou tornando.
Estou retornando en min,
Xa son capaz de facerme unha vaga idea
do que era aquilo que antes che dicía,
que antes che facía,
que noutro tempo nos achegabamos,
e co que conseguiamos arranxar o mundo.
Funme porque,
de cando en cando,
a maxia necesita doutros polvos
e dunha nova chisteira,
e dunha nova palabra máxica
Para deixar abraiados a todos os espectadores,
que agardan intranquilos nas súas butacas o incomparable, indefectible e intratable Gran Truco Final.
jueves, 14 de julio de 2011
La chica de Navarra (y otras historias y aledaños)
Era mediados de Julio
Un tiempo demasiado agradable
como para gastarlo en la capital
en lugar de aprovechar
para darse un chapuzón en cualquiera cala
de la particular geografía costera gallega.
Cerraba un ciclo de mi vida.
Había zanjado algunos de mis asuntos pendientes,
la chica de Navarra había aparecido por sorpresa en Compostela y yo,
ya tenía todas mis pertenencias guardadas en cajas
para mudarme a otra vivienda,
situada a unos metros de la archiconocida estatua de las dos Marías.
Un par de ibuprofenos para calmar la resaca,
había sido una noche adolescente con los chicos en La Ciudad,
probablemente la última antes de vacaciones, pensaba antes de que sucediera.
Aparqué el coche en doble fila
y fui poco a poco descargando mis enseres,
descendiendo por las escaleras desde aquel 4º sin ascensor.
No había conocido a nadie en el edificio
durante mis 10 meses de estancia en Alfredo Brañas,
Más que a la señora que no hablaba, del 4º C
y en uno de los viajes de carga y descarga
tropecé con aquella chica.
Ella sonrió y yo hice lo mismo.
El tiempo se detuvo durante esos escasos 5 segundos
sosteniendo en el aire nuestras miradas...
Y seguí hacia el coche.
Quedaba un día de contrato
pero mi idea era irme ese justo día.
Hasta que me crucé con ella.
Al final, esa noche decidí volver a la capital
Salir de nuevo con los chicos, y esperar
Porque cada noche es una historia,
y últimamente solo puedo escribir de resaca.
Bebí demasiado,
la velada se estaba voliendo un tanto aburrida y,
no sé en que brillante momento de aquella noche de luna llena
decidí volver por Alfredo Brañas,
Y timbré en cada uno de los pisos del número 10, mi edificio.
Para que alguien me abriera, y poder detener la mirada,
aunque solo fuese durante cinco segundos más con aquella chica.
Señoras enfadadas, padres de familia,
estudiantes celebrando el bajo número de suspensos, y all fin
escuché una voz de chica.
Le dije si podría abrirme,
y la invitaría a cigarros y whisky que llevaba en una pequeña petaca del todo a cien.
Le prometí hacer de lo que quedaba de noche un momento inolvidable.
Aceptó,
Abrió lel portal,
Subí las escaleras como un loco
y en cuanto llegué al descansillo del 2º piso,
Nuestras miradas se congelaron por un segundo...
Bebimos whisky, fumamos cigarrillos, nos reímos a carcajadas...
Ella marchaba al día siguiente a Barcelona,
y yo me coroné en mi última noche por Brañas Boulevard...
Todo lo demás...
lo guardo para mi persona.
Pero de veras que fue una mañana inolvidable.
Un tiempo demasiado agradable
como para gastarlo en la capital
en lugar de aprovechar
para darse un chapuzón en cualquiera cala
de la particular geografía costera gallega.
Cerraba un ciclo de mi vida.
Había zanjado algunos de mis asuntos pendientes,
la chica de Navarra había aparecido por sorpresa en Compostela y yo,
ya tenía todas mis pertenencias guardadas en cajas
para mudarme a otra vivienda,
situada a unos metros de la archiconocida estatua de las dos Marías.
Un par de ibuprofenos para calmar la resaca,
había sido una noche adolescente con los chicos en La Ciudad,
probablemente la última antes de vacaciones, pensaba antes de que sucediera.
Aparqué el coche en doble fila
y fui poco a poco descargando mis enseres,
descendiendo por las escaleras desde aquel 4º sin ascensor.
No había conocido a nadie en el edificio
durante mis 10 meses de estancia en Alfredo Brañas,
Más que a la señora que no hablaba, del 4º C
y en uno de los viajes de carga y descarga
tropecé con aquella chica.
Ella sonrió y yo hice lo mismo.
El tiempo se detuvo durante esos escasos 5 segundos
sosteniendo en el aire nuestras miradas...
Y seguí hacia el coche.
Quedaba un día de contrato
pero mi idea era irme ese justo día.
Hasta que me crucé con ella.
Al final, esa noche decidí volver a la capital
Salir de nuevo con los chicos, y esperar
Porque cada noche es una historia,
y últimamente solo puedo escribir de resaca.
Bebí demasiado,
la velada se estaba voliendo un tanto aburrida y,
no sé en que brillante momento de aquella noche de luna llena
decidí volver por Alfredo Brañas,
Y timbré en cada uno de los pisos del número 10, mi edificio.
Para que alguien me abriera, y poder detener la mirada,
aunque solo fuese durante cinco segundos más con aquella chica.
Señoras enfadadas, padres de familia,
estudiantes celebrando el bajo número de suspensos, y all fin
escuché una voz de chica.
Le dije si podría abrirme,
y la invitaría a cigarros y whisky que llevaba en una pequeña petaca del todo a cien.
Le prometí hacer de lo que quedaba de noche un momento inolvidable.
Aceptó,
Abrió lel portal,
Subí las escaleras como un loco
y en cuanto llegué al descansillo del 2º piso,
Nuestras miradas se congelaron por un segundo...
Bebimos whisky, fumamos cigarrillos, nos reímos a carcajadas...
Ella marchaba al día siguiente a Barcelona,
y yo me coroné en mi última noche por Brañas Boulevard...
Todo lo demás...
lo guardo para mi persona.
Pero de veras que fue una mañana inolvidable.
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